Ayer a las dos de la mañana terminé este libro y estuve tentada a encender el pc y ponerme a teclear como loca para traeros la reseña. Decidí ir a dormir y calmarme (y recoger los diez pañuelos de papel que tenía por ahí tirados tras la lectura), pero esta mañana me he despertado con las mismas ansias de contaros el qué, así pues…
Karou es una estudiante de arte de 17 años que vive en Praga. Pero ese no es su único mundo. A veces, Karou desaparece en misteriosos viajes para realizar los encargos de Brimstone, el monstruo quimera que la adoptó al nacer.
Tan misteriosa resulta Karou para sus amigos, como lo es para ella su propia vida: ¿cómo es que ha acabado formando parte de una familia de monstruos quimera? ¿Para qué necesita su padre adoptivo tantos dientes, especialmente de humanos? Y, ¿por qué tiene esa recurrente sensación de vacío, de haber olvidado algo?
De pronto, empiezan a aparecen marcas de manos en las puertas, señal de que la familia de Karou corre grave peligro. Karou tratará de cruzar al mundo quimérico para ayudarles, pero es perseguida por los serafines. Entre ellos se encuentra Akiva, un ángel arrebatadoramente hermoso al que Karou está unida de forma que ni ella misma puede imaginar.
Ya os dije yo que me iba a gustar…
Tal y como muestra la sinopsis, este libro es de lo más original que he leído hasta el momento. Aporta algo nuevo a la literatura juvenil y es que aparecen ángeles, sí, pero no como los que podrías imaginar; aparecen quimeras (seres sobrenaturales con partes del cuerpo en forma de animales), aparece la magia –o la esperanza, según lo mires-, los dientes y los deseos y aparece Karou: nuestra protagonista con el pelo del color del cielo, nuestra protagonista sin igual, “Sabe a néctar y sal. A néctar, sal y manzanas. A polen, estrellas y bisagras. Tiene el gusto de los cuentos de hadas. De una doncella cisne a medianoche. Como nata en la punta de la lengua de un zorro. Sabe a esperanza.”
Así la describe Razgut, uno de los muchos e interesantísimos secundarios. Una de las mejores cosas que tiene el libro es que iniciamos el viaje en el mundo quimera, en el bando quimera. Encontraremos en la tienda a varios personajes dignos de retrato mitológico a cada cuál más curioso. Y es que ningún personaje pasará desapercibido. Ya desde la primera página Laini supo engatusarme con su imaginación desmesurada; y ya no por crear estos personajes, sino por introducirlos en ciudades como Praga (la que visité recientemente y me ha encantado volver con este libro) o Marrakech, sin que desentonen en ellas. Cada personaje esta cuidadosamente tallado y, aunque no “leamos” mucho a Karou hablar, sabemos que es una chica fuerte y decidida a saber, por no decir que en ocasiones puede resultar hasta cruel, fría y calculadora… una protagonista con un par de ovarios.
Karou es la recadera de Brimstone en su negocio de deseos, una chica que intenta llevar una vida normal en la escuela de arte junto a su amiga Zuzana pero que de tanto en tanto desaparece durante días o semanas. ¿Qué hace durante ese tiempo? Pensar en lo que está haciendo y carcomerse por dentro porque no sabe para qué lo hace, solo que tiene que cumplir y no hacer preguntas.
Y digo “no leamos mucho hablar” porque en este libro casi no hay diálogos, y si los hay, son de una forma un tanto distinta a lo que estamos acostumbrados. Aún así, no sufráis, la narración se lo come todo. Literalmente. Y es que este libro es una obra preciosamente narrada, tengo casi cientos de marcas en él. Cada frase es digna de mención y cada vez se hacen más bonitas. Sí, es un libro bonito en cuanto al estilo, para nada recargado y para nada agobiante, solo querrás seguir leyendo y dejarte llevar por las letres de Laini Taylor.
Antes de darme cuenta, y creo… creo que siempre te encontraría, sin importar lo escondida que estuvieras –la miró con extraordinaria intensidad-. Tu alma y la mía cantan la misma melodía. Mi alma es tuya, y siempre lo será, en cualquier mundo. No importa lo que suceda… –su voz se quebró y tuvo que respirar hondo-. Necesito que recuerdes que te amo.
Este es un libro con historia de amor (intensa donde las haya), de esas que suceden en un batir de mariposas, pero que quizá lleva cociéndose más de lo que imaginéis. Akiva, nuestro ángel protagonista, nos robará los suspiros y las lágrimas en más de una ocasión y, aunque se muestre reservado y quizá extraño, lo que demuestra cuando encuentra a Karou (aunque en un principio pueda chocar y en ocasiones se haga un poco “pesado” –aunque no sea bien bien la palabra-) es magnífico. Y sí, la autora jugará con nuestra imaginación pero no será una recatada estilo Claudia Gray y si tiene que ponerle nombre a las escenas románticas se lo pondrá (aunque no esperéis encontrar grandes momentos, todavía).
Y es que la historia de Karou y Akiva tiene historia (válgame la redundancia), y la tendrá. Es un libro que cierra una parte de la vida de Karou y desenreda un gran misterio, pero al ir terminando la novela te das cuenta que quedan cinco páginas y aún hay muchísimas cosas por contar. Así que sí, habrá continuación (y aunque muchos protestéis yo digo “ueeee”!! Estoy deseando reencontrarme con él ellos). La autora cuenta que la segunda parte no está firmada pero que espera aparezca en librerías en 2012.
No os puedo (o debo) contar nada más, no quiero desvelar nada del libro. Solo os diré que me ha encantado y que hasta ahora entra en primera posición en el top cinco de lecturas de este año (y seguro quedará dentro del ranking).
Una guerra entre quimeras y serafines, ¿quién es el bueno? bueno… eso digo yo; no encontraréis ningún bando bueno o malo, pues todos (aunque ellos mismos no lo vean) tienen su parte de culpa. Lo que sí puede haber son personajes buenos y malos ¿quién es quién? ¿por qué y para qué luchan? ¿para qué quiere Brimstone tantos huesos…?
¡Vamos, estad atentos a principios de Febrero, que esta joya se pone a la venta entonces!
Primer capítulo de Hija de Humo y Hueso
Blog personal de Laini Taylor
Vídeo #Intro Daughter of Smoke and Bone

Agradecimientos a Alfaguara por descubrirme este mundo de ángeles y quimeras.