Esperando esperando, al final el viento del norte llegó a mi ventana antes de poder catar la novela.
Hasta hace bien poquito no la terminé (y eso que era la novela del verano) y bueno, quizá hubiera preferido quedarme esperando y seguir idealizándola como hasta el momento, porqué a partir de la semana pasada, se me quitaron un poco las ganas…
En la vida diaria ¿hay lugar más seguro para los deseos secretos que el mundo virtual? Leo Leike recibe mensajes por error de una desconocida llamada Emmi. Como es educado, le contesta y como él la atrae, ella escribe de nuevo. Así, poco a poco, se entabla un diálogo en el que no hay marcha atrás. Parece solo una cuestión de tiempo que se conozcan en persona, pero la idea los altera tan profundamente que prefieren posponer el encuentro. ¿Sobrevivirían las emociones enviadas, recibidas y guardadas un encuentro «real»?
Tras unas críticas (favorables) de padre y señor mío y unas reseñazas que te hacen quererlo sí o sí, acabé cayendo en sus redes (sí, un chiste malo).
¿Quién no ha sentido la angustia de la espera eterna de un mail importante? ¿Alguna vez siquiera de un desconocido? Pues eso es lo que les pasa a los protagonistas de la novela:
sólo ellos, Leo y Emmi, Emmi y Leo y nadie más (bueno sí, el lector). Como un partido de tenis ves ir y venir diálogos entre ellos a través de correos electrónicos con los que poco a poco van cayendo en las idealizaciones y los líos que a veces conllevan un par de palabras mal entendidas (sobretodo si es por escrito).
Todo viene a raíz de una subscripción a una revista, Emmi envía un mail para anularla y le responde Leo que lo ha recibido en su cuenta de correo por error. Y a partir de ahí, se lía el culebrón.
No sé por dónde empezar (ni siquiera si hacerlo por si os echáis a mi cuello), al final acabaréis pensando que soy más rara que un perro verde (y un poco de razón llevaréis), pero yo es que no sé si es que soy una rancia (y lo que a todo el mundo apasiona a mí me aborrece) o es que de verdad voy a tener que empezar a pensar que vengo de Marte.
La novela está muy bien montada de principio a fin, cada paso desde que se conocen Emmi y Leo hasta el cómo acaban parece estar milimetrado, el inicio de todo que es de color de rosas, a medida que transcurre la novela a éstas le salen espinas. Creo que el autor es bueno (muy bueno) y se ha sacado de la manga dos personajes a los que sólo se les lee (porqué en ningún momento acabas sabiendo cómo es cada uno) y reales como la vida misma, ellos y las historias que guardan detrás de la pantalla.
Por mi parte vi a Leo estupendo, no me desagradó ninguna frase de sus escritos (creo que a cualquiera le gustaría conocerlo aún con lo poco que sabemos de él) lo creo interesante, algo reservado pero a la vez pícaro, decidido, correcto… pero persona (y en concreto hombre) al fin y al cabo. Me falló Emmi. Es normal que cuando dependes de algo y te enganchas acabes obsesionándote hasta el punto de ser una egoísta y mirar sólo por tu bien sin hacer nada más que reprochar, pero la he visto demasiado manipuladora; como el perro del Hortelano. No me ha caído muy bien la pobre, critica el comportamiento de los hombres en general y luego se comporta como uno: sólo cuando le conviene; pero no la culpo [la parte en que intenta encasquetarle a Leo su amiga Mia y después pasase lo que pasase y encima se subiera por las paredes, no me gustó nada].
Es rápido de leer con todo eso de los mensajes sí, pero como he dicho antes es como un partido de tenis (y no sé vosotros, pero a mí me agobia el ahora para aquí ahora para allá de las boleas).
Es una novela que ha gustado muchísimo en general, y yo le daría un cuatro gracias a Leo y sus palabras, pero Emmi me ha decepcionado y hace que le tenga que restar. (Aquí es cuando vemos la parte de nosotros que ponemos en cada reseña, pues si pasáis por la blogsfera está repleta de 5/5 para éste libro).
Lo mejor que tiene es cómo describe las emociones Daniel y lo que llegan a transmitir algunos de los diálogos que comparten los personajes, un par de palabras y no necesitas más. Lo peor es el vaivén de éstos (vale que es una novela epistolar y que hace un KitKat en la narrativa de siempre, pero yo la he echado de menos) me han vuelto un poco loca. Estoy hecha para frases con adornos y descripciones que te hagan ser una más de la historia (aquí me ha parecido verla desde otro lado).
Es una novela romántica de las de siempre, pero con un toque diferente. Una novela que, o te gusta mucho o no te gusta nada por lo que he visto. Que tiene una segunda parte (y casi que yo hubiera preferido que no, ahora estoy con la cosilla de si leerla para ver si me gusta más o dejarlo así por no arriesgarme). Y que seguramente muchos de vosotros ya habréis caído entre sus páginas y vais a decirme que no tengo ni idea de lo que estoy diciendo.
Tres minutos después
Re:
Y cada día se extinguen cientos de especies de animales.
Aún así, me alegro de haberla leído. ¿Hay alguien perdido por ahí que opine que no es para tanto la novela, o soy realmente extraterrestre? Si queréis echarle un vistazo y haceros con ella, pasad por aquí… quizá vosotros la leáis con otros ojos.







.jpg)


serio.
Todas esas hormonas acumuladas habían estallado y mi cerebro quebró, arrancando imágenes de películas olvidadas, engañándome y haciéndome creer que eran reales. 