Relatos de sal es un libro especial. ¿Esperaba encontrar todo lo que encontré en él cuando abrí sus páginas? No, la verdad; a simple vista parece un libro sencillo ya que quizá creáis encontrar unos cuantos cuentos con los que entretenerse un rato, pero la verdad es que desde el relato que no ocupa más de dos páginas hasta el que ocupa la mitad de el libro están perfectamente ideados, casi podría decirse que de manera complicada (en el buen sentido), es decir, con una trama en ocasiones que ni el mismísimo George Lucas, Francisco José Palacios te adentra en temas variopintos.
Una Grecia clásica poblada por fabulosas máquinas; una gitana que oye su corazón roto; la historia de Mei Ling y sus sucesivas reencarnaciones o la historia de Centauri, el último liberado en un planeta maldito. Todas tienen cabida en estas páginas desbordadas por la chispeante imaginación de un autor cuya prosa tiene el gancho necesario que exige la literatura breve, un despliegue imaginativo que se encara con las situaciones y atmósferas más diversas, sin renunciar al vuelo lírico, que funciona con inesperada armonía respecto al cuerpo de los relatos y las atmósferas de ciencia ficción descritas en “El último liberado”, en la mejor tradición del género.
Cada relato es distinto al anterior (muy distinto) y podrán gustar más o gustar menos (ya comenté una vez que el segundo relato, el de Víctor, no era muy de mi estilo [aquí el relato]) pero es innegable que las ganas, todo lo que ha creado y el cariño con el que lo ha narrado el autor es asombroso. Y digo que lo ha escrito con cariño igual que podría haber dicho con cuidado, con amor… supongo que para todo escritor, un libro es como un hijo al que mimar, pero éste especialmente me ha transmitido preocupación en cada detalle, en que todo siga un mismo estilo (sobretodo en la manera en que está escrito, en la combinación de fantasía y realidad y en el regusto que deja cada lectura). Y aún con todo eso, no te preocupes por encontrar una narración recargada, aburrida y de temática similar, todo lo contrario: está en su punto justo, es más, cada relato te arrastra a leer el siguiente.
Una mañana de primavera, cuando se encontraba reposando, tumbado en todo lo largo de la rama de un árbol enorme, y cuando los primeros rayos del Sol, cálidos y apetecibles, le despertaron dándole los buenos días y comunicándole el inicio de una nueva jornada, súbitamente le llegó la solución.
El Espíritu del lago inventó, entonces, el Amor. Infundiendo Amor en los corazones del Hombre, apaciguaría su sed de muerte, y el resto de la fauna y la flora podrían seguir su existencia pacífica. Así, inundando los corazones de los Hombres con un Amor puro, calmó, al menos temporalmente, su carácter violento.
Pasamos las páginas y tanto encontramos un precioso relato de amor, como dejamos atrás uno de auténtico terror (con escenas bastante explícitas que dan un poco de grima, aún así, sobrecogedoramente tentador) para llegar a un relato de ciencia ficción en el que se ha creado un mundo interespacial único y terminar con lecturas entre clérigos, reyes y una guerra, todo amenizado con toques fantásticos dentro de lo real de cada historia.
No pretendo centrarme ni resumir cada historia ya que, como he dicho antes, hasta el relato más breve tendría lo suyo y acabaría llenando diez posts enteros. Sólo os diré que cada personaje es diferente al anterior, que desde el más malvado, pasando por aquél que se ve perdido en su existencia y acabando por el que pierde una parte de si mismo, despierta un sentimiento único. El primer relato impacta (lo terminas pensado “¡¡más, más!!”), pero llegaréis al último igual de alucinados. También comentaré que, personalmente, “El último liberado” se me ha hecho de difícil lectura, más que nada porque en menos de 150 páginas hay una historia como para hacer una saga de cuatro películas, y quizá en el momento en que lo leía mis neuronas no daban como para captar la cantidad de información que contiene; pero como ya dije, es cosa personal.
Y me da la sensación que esta reseña se me resiste no porque el libro sea malo, si no por todo lo contrario. Sus relatos me han emocionado, me han hecho soñar, me han hecho estremecer, me han hecho rabiar y también pensar en lo grande que puede ser la imaginación de una persona. Diría tanto sobre la novela que al final, no sé qué decir.
¿Os he dicho ya que son relatos sueltos? Bien, pues otra de las cosas buenas que tiene el libro es básicamente eso: que puedes empezar y terminar el relato en poco tiempo y dejar la lectura a medias durante unos días sin perderte. Diez relatos cortos que bien podrían dar para diez novelas bien completas, con su principio y su fin pero con esa puerta abierta para que cada uno continúe la historia a su manera.
¿Por qué “Relatos de sal”? Es un título bastante extraño, pero que acabas comprendiendo una vez terminas su lectura, pues para nada te deja sinsabor. Puede gustarte o no, pero acabaras pensando que Francisco J. Palacios ha trabajado lo suyo.









2 Mensajes Perdidos:
Que curioso! No lo conocía pero me gusta mucho lo que cuentas. La verdad es que creo que es difícil hacer relatos cortos, porque tienes que condensar toda la complejidad de una historia en no muchas páginas, y si encima tratan de temas tan diversos, pues la verdad es que me tira el leérmelo. Gracias y un beso!
Mira que no soy de relatos, pero ando detrás de este libro desde hace tiempo =)
Besotes
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