Tras abandonar (momentáneamente) la lectura de la que os hablé, terminé el segundo libro que leo en este nuevo año: Muerte entre las rosas, de Ed. Laberinto.
Jane está en el hospital, rodeada de ramos de flores y ositos de peluche, intentando ordenar los acontecimientos de la noche anterior. Recuerda estar en una fiesta con sus amigas y su novio y lo siguiente que recuerda es estar medio muerta en un rosal después de que un coche la atropellara y se diera a la fuga.
Pues sí, este libro es lo que tendría que haber sido La traición de Natalie Hargrove: un libro de misterio con una trama que, al menos, mantenga entretenida y te dé algo cuando lo termines. No tiene que ser un excelente, pero sí ha de tener “chicha”, aunque nada cobre sentido hasta el final.
Muerte entre las rosas es, de nuevo, un libro con protagonistas pijos en fiestas locas. Superficiales a más no poder (no hay hoja en la que la protagonista no se fije en lo que lleva vestido aquél que está con ella, ni aunque esté hecha polvo y medio sedada).
Jane Freeman lo tiene todo: un novio perfecto, unas amigas perfectas, una vida perfecta… O eso es lo que parece, pues bajo toda esa capa de chapa y pintura podemos encontrar kilos de celos (ya sea del maravilloso David), envidias, y toneladas de “hipocridad”. A medida que vamos leyendo y conocemos a los personajes, nos damos cuenta que, como sucede siempre en este tipo de historias, nada es lo que parece.
Ahora que Jane está en el hospital sola, paralizada y sin recuerdos, todos se empiezan a comportar de una forma extraña y sí, tú empiezas a dudar de cada uno de ellos…
La trama se basa en cómo las piezas del rompecabezas que fue la noche en la que todo sucedió, se van juntando en la cabeza de la protagonista. Con hechos que ocurren en el hospital y con flashbacks en la mente de Jane que hacen que la prota se pregunte muchas cosas. Es una historia que está bien montada, o esa sensación da: los recuerdos de Jane aparecen en situaciones en las que está con alguien o gracias a objetos puntuales, después la autora nos cuenta algo sobre el pasado de la prota (relevante aunque no lo parezca, ya que todo se va desentramando muy lentamente) y nos vuelve a dejar como estábamos.
Lo mejor que tiene este libro es que cuando llegas al final y sucede algo piensas “ajá, sabía que eras tú el asesino”, después la autora te lo gira todo y tienes que pensar “sí, ya sabía que tú no eras el asesino… ¿qué te creías?”; para más tarde volver a pensar “sí, sí, estaba segurísima que eras tú” y que te vuelvan a desmontar el chiringuito; pues el final del libro es esperado (ya sabes que hay alguien que quiere matarla), pero no sabes quién es hasta el final finalísimo, así que la autora te mangonea a su antojo. Lo que deja un poco traspuesta es que van apareciendo posibles sospechosos y una vez descubres al culpable y sus motivos te quedas… “mmmmmm… es lo que se esperaba pero me ha dejado atónita” (sobretodo en el sentido de decir “ppfff, vaya arreglo”, pues la explicación final resulta un tanto extraña, por no decir absurda…). No puedo explicarme mucho, pues si no os desmonto el libro, pero si lo leéis me entenderéis.
Los personajes son todos totalmente distintos dentro de lo parecidos, pero creo que no están explotados como esperas que lo estén y cuando alguno empieza a destacar y a aportar algo interesante, parece que queda en segundo plano y volvemos donde estábamos junto a Jane. Está la madre, una tipa superficial que se preocupa por su hija aunque no lo parezca, pero superficial al fin y al cabo; está David, el novio de Jane, un palurdo egocéntrico que hará sufrir a Jane lo innombrable, están Langley y Kate como mejores amigas (aunque guardan algún que otro secreto bastante gordo), aparecen Scott y Elsa (los amigos fotógrafos de Jane), Pete (el “enfermero”), Joe (el padrastro)… un surtido de personajes que por la sensación que dan, todos tienen muchas posibles ganas de matar a Jane (parece que no sé lo que he dicho, pero sí); parecen todos muy cuerdos, pero cuando se descubre el pastel…
Aún así el único personaje al que veo cambiar un poco al final de la novela es a la prota; los demás se pasan la novela únicamente dándole importancia a las apariencias, incluso Jane al principio es así. Después la sinopsis te dice que Jane muere y puedes interpretarlo de dos maneras; yo me quedo con que Jane ha cambiado tras todo lo sucedido y la Jane Freeman que encontramos al inicio no es la misma que la que vamos viendo en los capítulos finales.
El estilo de Michele Jaffe es “normal”, ni muy recargado ni muy simple; simplemente vas leyendo y aunque parece que lo ves todo a través de una pantalla (tampoco creo que en este libro tengas que meterte en la historia, sino que el objetivo está en ser un espectador más junto a Jane), no se hace extraño ni pesado y en ningún momento te tienta el abandonar su lectura.
Me tambaleo contra la pared.
Tengo la sensación de moverme (¿de que alguien me mueve?) de la moqueta a un lugar frío, pero no veo nada. Está oscuro, mi mente está oscura. Poco a poco, consigo enfocar las imágenes. Estoy en…
Estoy rodeada de ojos. Mire donde mire, me vuelva donde me vuelva, hay ojos. Los siento sobre mí, junto a mí, detrás de mí.
Observándome, riéndose de mí.
Odiándome.
-Adiós, Jane –dice una voz.
Es un libro entretenido, vas leyendo y vas descubriendo. Es auto conclusivo y no deja mal sabor de boca (como he dicho, le da tropecientas vuelvas a La traición…). Preveo que no será de mis lecturas del top ten, pero me ha dejado satisfecha y me ha agradado leerlo. Ha habido misterio y suspense, intentos fallidos de desvelar lo que
sucede antes de tiempo, un poco de romance (aunque del tipo ahora me gusta este, ahora me atrae el otro), ha habido personajes que parecen cuerdos pero resultan locos y que dan un poco de miedo (incluso la propia protagonista en ocasiones); ha tenido lo mínimo para que cierre el libro con una sensación agradable y sin arrepentirme de haberlo leído, sobretodo porque ha sido interesante (y curioso) ir descubriendo todo lo que rodeaba a la prota y al misterio en esa fiesta.
Y aunque el final no haya sido tan espectacular como para subir la nota de golpe (es de esos libros en los que si el final es bueno, aún te gusta más), no está mal para pasar el rato. ¿Te va una tarde de domingo en el sofá intentando desvelar la identidad del asesino?
Y he de decir que para mi gusto tiene la edición perfecta (tapa dura con sobrecubierta plastificada y las dos con la imagen original de la portada, nada de cartón gris, y páginas adornadas con motivos florales cada inicio de capítulo y cambio de parte, vamos, un ¡10!).










7 Mensajes Perdidos:
La verdad es que no conocía el libro, suena interesante!
SAludos.
Le tengo ganas al libro. Aunque no se que pensar de él:)
Muy buena reseña!!
Un besito^^
Tengo que decir que al principio este libro me llamaba mucho mucho la atención, pero a medida que fue pasando el tiempo se me fueron quitando las ganas y ahora ni fu ni fa, asi que no creo que lo lea!!
Un besote :D
Este libro cuando salió me llamó mucho la atención, pero tras reseñas bastante negativas se me han ido quitando las ganas... Aunque tiene buena pinta y es entretenido, por el momento voy a pasar, que ya tengo muchos pendientes!
Un besazo ^^
Bien, tendré en cuenta este libro para una tarde entretenida en el sofá? No me importa que el final no sea demasiado espectacular si el argumento en sí entretiene.
Besotes ^^
Por ahora este no me llama la atención pero la portada me gusta mucho n.n
Besos!
Parece interesante, de hecho lo tengo entre los pendientes. Después de leer tu reseña, creo que le voy a dar una oportunidad. ¡Besos!
Publicar un comentario en la entrada