Este es un libro que al final, ni me ha gustado ni me ha disgustado. Tira más para un lado si me fijo en algunas cosas y se decanta más para el otro si pienso en otras.
Muchos dirán que el libro es impresionante y otros que sí, que tiene lo suyo, pero que tampoco es lectura indispensable (ahí, ahí me incluyo yo como siempre al revés). Desde aquí doy las gracias a Molino por esta galerada y espero que antes de presentarme con espadas y tridentes ante mi puerta (ya que saben dónde vivo) mediten un poco y se tomen un kit kat… [Edit: Molino me comenta que nunca reaccionan mal ante la opinión negativa de una novela y que se ha dado por sentado que sí en este párrafo; espero vosotros no lo hayáis interpretado así, pues sabéis que en mis reseñas procuro hacer comentarios guasones para que no todo parezca tan serio y/o formal; lo escribí con ese fin, para bromear un poco antes de meterme en la reseña. Así que desde aquí pido disculpas si ha sido así y espero que no se haya malinterpretado. Dicho esto, os dejo de nuevo con la reseña].
En un abrir y cerrar de ojos, todos desaparecen. Olvidados.
Excepto los jóvenes: adolescentes, niños, bebés.
Pero no queda ni un solo adulto. Y tampoco funcionan los teléfonos, Internet ni la televisión. No hay manera de saber lo que ha pasado, no hay forma de pedir ayuda.
El hambre amenaza. Los matones mandan.
Y una criatura siniestra acecha...
Es entonces cuando los adolescentes empiezan a desarrollar nuevos talentos, inimaginable, peligrosos, que se fortalecen día tras día. Se trata de un nuevo mundo en el que hay que tomar partido. Se prepara una pelea, y se acaba el tiempo: el día de tu cumpleaños desaparecerás... como todos los demás.
Lo primero que hay que decir es que el libro es una saga, por lo que sé, varios títulos más detrás de este. Y lo segundo es que con lo tocho que es la novela y lo “poco” que sucede, estoy segurísima que podrían haberlo resumido todo en un libro autoconclusivo al que, fijo, le hubiera puesto más nota. Todo porque el final, empezando por algún sitio, es totalmente abierto, muy muy abierto: todo lo que han hecho durante la novela queda en nada porque están como al principio, no se sabe realmente lo que pasa ya que son elucubraciones de los niños y te quedas con dos pares de narices pegadas a un cristal; lo bueno que tiene esto es que no te imaginas para nada lo que les puede suceder a los críos en los próximos volúmenes y qué es exactamente lo que produce o ha producido LA ERA.
Críos. Los protagonistas son niños menores de quince años (aunque los de la portada americana y española os resulten ya creciditos) que se quedan solos. Por algo que se desconoce han quedado atrapados en Perdido Beach sin adultos, ya que todos han hecho “puf”, se ven envueltos por una especie de esfera incorpórea que engloba todo el territorio y no les permite salir. ¿Qué pasa? Pues caos total… ¿O quizá no?
Pues sí pero no. Y aquí es donde me han matado un poquito: se supone que los niños son menores de 15 años, llamadme lo que queráis, pero yo a un crío de catorce, trece o menos incluso no le veo hablando de analogías, amputando miembros, intentando restaurar todas las redes tecnológicas, recetando medicamentos (menos mal que el autor le ha puesto un libro de guía como excusa, para que pareciera más creíble) o haciendo y expresándose como lo han hecho toda la novela, como si estuviera viendo a adultos en vez de a niños. He tenido que recordarme más de una vez que eran críos. Vale, quizá sí que haya niños así en el mundo, si te haces a la idea de que todos han ido a parar ahí, ya tienes solucionado este pequeño detalle.
Porque sí, si supierais todo lo que montan los niños durante la novela (para eso tendréis que leerlo), sabríais a lo que me refiero. Desde “llevar un hospital”, un servicio de emergencias o un McDonald’s, hasta idear una especie de complot contra el enemigo e ir procesando todo lo que les está sucediendo, incluso hacer hipótesis que ni Einstein. Vale que muchos tienden a la histeria, pero casi todos a los que les ocurre son bebés. Algunos de los personajes con poderes sobrehumanos y muchos con aires de grandeza: los matones. Estos sí que me han sido más reales, Orc, el matón sin gota de cociente intelectual por excelencia, ha sido capaz de hacer cosas horripilantes a manos de Caine, el lider de la otra escuela del pueblo y personaje con una maldad insospechada (por no hablar de su mano derecha, que no sé cuál es peor). Caine guarda un secreto que conoceremos a media novela, pero que una vez la terminemos no habrá servido para mucho, solo para dar explicación a algunas cosas que hace. Sam, el protagonista, es el héroe que no quiere serlo (aunque en el fondo yo sé que sí……) y claro está, se desarrolla una historia de amor (ejem… no sé si podéis imaginar mi cara de “sí… ya…”) con la rubia e inteligentísima Astrid. Aparecen Quinn, Edilio y otros secundarios que aportarán agua a la corriente, y aparecerá Lana, un personaje secundario acompañado por su perro que vivirá una experiencia a parte, totalmente surrealista e increíble (esta sí, este personaje me ha encantado aunque no haya aparecido mucho; y el perro… ¿qué me pasa últimamente con los perros en las novelas?… son un dueto interesante). Aún así, todos están muy bien definidos y cada uno aporta lo que ha de aportar a la novela, dejando a un lado el tema edad.
La cosa está en que no me parecen creíbles los personajes, pero sí la situación en la que se encuentran. Niños con poderes, animales peligrosos y extraños (no os contaré por qué), una Oscuridad desconocida que puede hacer cosas horribles y un final desconcertante más a lo ciencia-ficción imposible. Pero bueno, supongo que estas cosas se asimilan porque ya hemos leído mucho y visto muchas películas, y que a un niño le aparezca un tentáculo en el brazo no le echamos cuentas. Está bien, porque durante toda la novela pasan cosas así.
La narración es normalita, la verdad es que no me ha llamado demasiado la atención, Grant escribe bien pero no tengo marcado ningún párrafo suyo en toda la novela, la cual transcurre con mucho diálogo y alguna que otra cita a los grandes de la historia. De todos modos, hay algunos párrafos que desearía olvidar por la crudeza de las imágenes formadas en mi mente. Vale que los niños se descontrolen sin adultos, más si a su alcance tienen armas, pero ha habido cosas (especialmente un par), que me ha tocado la fibra y ha hecho que leyera con los ojos entornados. Creo que le da un toque diferente a la novela, pero para mi gusto ha sido demasiado violento. Aún así, la lectura va pasando sin que te des cuenta y por lo menos no te tienta la idea de dejarlo estar.
Le daría el tres si fuera autoconclusivo, pero después de llegar al final esperando saber siquiera algún detalle (o tan solo un despunte), me quedo como al principio y eso me ha fastidiado un poco. Vale que estos libros son así, peero… por todo lo que he comentado antes finalmente me decanto a lo neutral.
Espero ver distintas opiniones por la red cuando navegue. Espero saber si hay alguien más por aquí que esté como yo (me siento un mundo a parte). ¿Lo habéis leído? ¿Lo estáis esperando (o estabais)? ¿Algo más que añadir…?









6 Mensajes Perdidos:
Me llamaba, pero me ha dejado de llamar después de leer tu reseña. Las distopías con mensaje y motivo, verosímiles, me encantan; las que se pasan de rosca, nada de nada. Un beso.
Oooooh, mira que la sinopsis tienía buena pinta... en fin, creo que me buscaré otra cosa xD
Beesos
Me llama muchísimo este libro la verdad, que pena que no te haya gustado mucho :S
Espero poder leerlo para ver que tal me parece :)
Gracias por la reseña!
Un besito♥
No lo conocía la verdad pero no me llama mucho n.n
Besos!
No sabía este libro, pero por las opiniones no creo que lo lea, al menos por ahora, quizás luego.
Saludos :)
Pues un libro menos por el que estresarse ^^ Gracias por la reseña :)
besitos<3
Publicar un comentario en la entrada